El rapto de Perséfone

El pasado sábado día 20 de marzo fue el equinoccio de primavera, dando paso a una nueva estación. Aunque ahora ya sabemos que este cambio es provocado por el movimiento de la Tierra alrededor del Sol, la mitología dio respuesta a este suceso meteorológico mediante el mito del rapto de Perséfone.

Perséfone era hija de Zeus, el dios gobernante del Olimpo y Deméter, una de sus hermanas olímpicas diosa de la agricultura. Hades, su tío, se encaprichó de ella. Un día, la joven se encontraba recogiendo flores en un claro acompañada de unas ninfas, y se abrió una oscura grieta en el suelo. De la misma salió Hades, atrapando a Perséfone y llevándosela al Averno.

Deméter, su madre, la buscó por todas partes, descuidando sus tareas como diosa. La tierra comenzó a ser infértil, y esto alertó a Zeus. Sin embargo, Perséfone ya se había convertido en consorte de Hades, había comido seis semillas de granada –lo que la obligaba a quedarse en el infierno seis meses– y no había vuelta atrás. Así, decidieron hacer un pacto: Perséfone podía pasar la mitad del año con su madre si ésta prometía cumplir con sus obligaciones en el Olimpo, y la otra mitad debía permanecer en el infierno. Debido a esto, durante las estaciones de primavera y verano todo florece puesto que madre e hija permanecen juntas, pero con la bajada a los infiernos de Perséfone, la tierra se vuelve estéril.

Desde Purpurina Magazine hemos querido recrear este momento y aquí os dejamos un trocito.

Artículo por Mar de Garrido

Fotografía y edición Rosell Mongay

Staring María Díez y Alejandro Torres

Dirección artística Purpurina Magazine